Ayuda Humanitaria en Níger

Uno de los objetivos de la Cooperación Española en Níger enunciado en su Marco de Asociación País, es la construcción de la resiliencia a nivel local, nacional y regional como mecanismo de afrontamiento frente a las crisis que de manera recurrente, sufre este país saheliano. La pertinencia de dicho enfoque la puede ilustrar la alta vulnerabilidad alimentaria y las elevadas tasas de prevalencia de malnutrición infantil, que implican una vulnerabilidad permanente de la población nigerina. Esta situación se ve agravada por el contexto socio-político que vive el país, en particular en relación con los desplazamientos de población que huyendo de los conflictos de Mali y Nigeria en particular, se convierten en un factor más de agravamiento en un contexto ya frágil.

El círculo de esta vulnerabilidad se inicia por la existencia de períodos de escasez de productos alimenticios y forrajeros en un contexto de una actividad agrícola muy dependiente de los ciclos de lluvias, cada vez más irregulares por causa de la influencia de los procesos de cambio climático. Es asimismo, una vulnerabilidad vinculada al acceso a la alimentación ya que incluso en períodos de buenas cosechas, una parte importante de la población se ve privada de una alimentación adecuada y en situaciones de endeudamiento que le exponen de manera más aguda frente a los siguientes períodos de crisis.

Es por ello, que la AECID ambiciona trabajar en el refuerzo de esta población vulnerable, utilizando enfoques que vinculen la intervención puramente humanitaria con acciones estructurales propias del desarrollo. Para ello, es fundamental la incorporación del enfoque de género de manera eficaz, asegurando que las mujeres, en muchas ocasiones responsables de la seguridad alimentaria de la familia y en situaciones de mayor vulnerabilidad, sean incorporadas adecuadamente en las respuestas.

En el ámbito de la prevención, la Cooperación Española desde 2008 se ha situado como el tercer donante más importante del Dispositivo Nacional de Prevención y Gestión de Catástrofes y Crisis Humanitarias (DNPGCCA), al cual se  mediante la firma de su Acuerdo Marco en diciembre de 2013. Este mecanismo de coordinación entre el Gobierno nigerino y los donantes es ejemplar en la subregión como mecanismo de preparación de la respuesta humanitaria. En este sentido, el objetivo es contribuir a reforzar la capacidad de resistencia de las personas vulnerables con una óptica de desarrollo a medio y largo plazo, mediante el fortalecimiento de socios locales.

La Cooperación Española apoya asimismo de manera multiforme (a través de ONGD especializadas en el sector y el Sistema de Naciones Unidas u otros actores multilaterales), la respuesta humanitaria en el país en otros aspectos como la Salud, en un país en el que uno de cada dos niños sufre malnutrición y donde de manera recurrente se reproducen brotes epidémicos de cólera vinculados a una gestión inadecuada del agua. Asimismo, en el contexto actual de crisis epidémica de virus Ébola en África del Oeste es cuando más de manifiesto se ponen las debilidades estructurales de los sistemas y prácticas sanitarias, siendo Níger, por esta circunstancia, un país de alto riesgo.”

Por último, en el contexto de las crisis de Mali y Nigeria, Níger ha recibido en los últimos dos años más de 150.000 personas refugiadas y retornadas al país, que son asistidas en estructuras temporales, zonas de acogida o poblaciones locales. Para solventar esta situación, la Cooperación Española ha apoyado la intervención de ACNUR en el país, complementando la misma con el apoyo a ONGD internacionales que a su vez trabajan con las estructuras locales preexistentes, de manera que puedan afrontar mejor estas situaciones de crisis.