La AECID contribuye a la mitigación de la actual crisis alimentaria vinculando acción humanitaria y desarrollo

Proyecto PAM Cash for work
Bouloutoumey, Maradi

La AECID trabaja desde hace años en Níger apoyando proyectos de seguridad alimentaria, tanto en contextos de emergencia como de rehabilitación y desarrollo, encaminados a reforzar la capacidad de resiliencia de la población nigerina a la crisis alimentaria. Desde esta perspectiva, la Agencia financia proyectos de apoyo a los medios de vida de pastores nómadas y pequeños agricultores, así como intervenciones en el ámbito nutricional -tratamiento y prevención-, vinculando la acción humanitaria con el desarrollo.

La situación alimentaria para este 2012 se pronostica complicada y difícil para los países del Sahel, entre ellos y de manera especial Níger, un país que arrastra crisis recurrentes y agudas en los últimos años -2005 y 2010-, debido a distintos factores. Entre ellos, se encuentran la escasez e irregularidad de lluvias que provocan déficits de cereales y forraje, una subida histórica de los precios de los productos de primera necesidad, una bajada del valor del ganado y un sobreendeudamiento de las familias, lo que comporta finalmente una dificultad creciente de acceso a los alimentos por parte de las personas más vulnerables.

El escenario más inmediato es preocupante, puesto que más de 6 millones de personas se encontrarán a partir de abril en situación de inseguridad alimentaria y requerirán de algún tipo de asistencia, según las autoridades nigerinas. Esto supondrá una degradación de la situación nutricional infantil, lo que conllevará que alrededor de 394.000 niños y niñas sean tratados por malnutrición aguda severa y 690.000 por malnutrición aguda moderada, según UNICEF. Para combatir esta lacra, la AECID contribuirá a la adquisición de alimentos terapéuticos y apoyará el seguimiento de casos severos y la formación de agentes sanitarios. 

Más allá de la situación nutricional, la llegada masiva de migrantes nigerinos retornados de Costa Marfil y Libia y el éxodo masivo de personas -alrededor de 30.000- desplazadas por el conflicto en el norte de Mali entre los rebeldes tuareg y el ejército maliense, han agravado las condiciones ya de por si duras en algunas zonas del país.

Ante este contexto, personal de la Oficina de Acción Humanitaria para África Subsahariana (personal de la Oficina de Acción Humanitaria de la AECID), junto con el Coordinador General y el responsable de proyectos de seguridad alimentaria de la Oficina Técnica de Cooperación en Níger, se han desplazado sobre el terreno para conocer de primera mano el desarrollo de distintas intervenciones financiadas por la Agencia en la región de Maradi, así como para establecer sinergias con distintos actores humanitarios presentes en la zona.

De esta manera, la delegación ha podido comprobar el trabajo que se lleva a cabo en centros de recuperación nutricional intensivos de Madahoua y Mayahi apoyados, respectivamente, por Médicos Sin Fronteras (MSF) y Acción Contra el Hambre (ACH), así como el funcionamiento de bancos de cereales comunitarios puestos en marcha por Cruz Roja Nigerina con apoyo de Cruz Roja Española (CRE).

Asimismo, se ha podido conocer también una intervención realizada por el Programa Mundial de Alimentos (PAM) referente al cash-for work, modalidad de intervención que apoya la AECID, consistente en la realización de trabajos comunitarios, a cambio de los cuales los beneficiarios reciben una cantidad de dinero que les permite mejorar el acceso a los alimentos.

A través de distintos encuentros con instituciones gubernamentales como el Dispositivo Nacional de Prevención y Gestión de Crisis Alimentarias (DNPGCA) –órgano formado por actores internacionales, con liderazgo del gobierno nigerino- y las agencias de Naciones Unidas presentes en el país, se ha podido comprobar el avance realizado en los últimos años en la coordinación de los distintos actores humanitarios.

Un aspecto que ha sido recurrente en las distintos encuentros mantenidos durante esta visita, es el de la necesidad de abordar estas crisis coyunturales con un enfoque más preventivo, aplicando estrategias de más largo plazo que traten problemas estructurales: se trata de incorporar una visión de desarrollo en las intervenciones de emergencia. Asimismo, se ha reflexionado sobre la necesidad de profundizar en la integración de la perspectiva de género en las acciones humanitarias.